Si le preguntaras a una abuela catalana cuál es su secreto, no te mostraría un libro de dietas. Te señalaría su mesa de domingo, rodeada de quince personas hablando todas a la vez. En este mundo acelerado, solemos tomar un bocado frente al ordenador o sobre la marcha. Pero, ¿sabías que comer en solitario aumenta los niveles de la hormona del estrés?
En el estilo de vida mediterráneo, una comida no es "repostar", es un evento social. Cuando nos sentamos juntos, comienzan las risas y las historias, y nuestros niveles de cortisol empiezan a bajar inmediatamente. Nuestro cerebro produce "hormonas de la felicidad", que ayudan a la digestión y fortalecen el sistema inmunológico.
Aquí en España, la esencia de las "tapas" también es compartir: muchos platillos en el centro de la mesa de los que todos participan. Este gesto fortalece los lazos y reduce el aislamiento.
El reto de Sára para ti
Esta semana, organiza una "cena mediterránea" al menos una vez. ¡No tiene por qué ser complicado! Solo un buen queso, aceitunas, un poco de vino y tus mejores amigos.
La regla: poned los teléfonos en una cesta en la puerta y centraos solo los unos en los otros.
Sentirás cómo el estrés se desvanece, reemplazado por esa vitalidad especial que nosotros vivimos aquí cada día.
